Entre sus grandes discos, uno de los mejores de los 90, y uno de los más desconocidos del legendario David Bowie. Cansados de quienes se empeñan en enterrarle con "Ziggy Stardust" (los más carcamales) o con "Heroes" (los más modernos), los que nos seguimos regodeando en la mugre y la miseria y rebelándonos contra los tópicos del rock/pop reivindicamos esta obra porque Bowie deja bien claro por qué ha influído al post punk entero, al techno pop, el art pop, el rock industrial. Recogiendo las influencias de su legado, nos abruma con un barroquismo postindustrial, deja claro que su voz y sus múltiples registros (de la perversidad a la angustia, de la locura a la deconstrucción del lirismo, de la psicopatía a la indefensión) sólo le pertenencen a él. Mención de honor se merecen también los músicos que lo acompañan, arquitectos de callejones musicales de viscoso asfalto y sótanos interiores de paredes roñosas. Obra conceptual que ahonda en el crimen como arte, obra de influencias lynchianas (Lost Highway se abre y cierra con un tema de este disco), nos adentramos en una trama con tintes de novela negra que sólo disfrutarán los que crean en el absurdo y en la belleza del crimen, los que se permitan ser retorcidos y no tengan escrúpulos en disfrutar de la psicosis.
sábado
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Hey, que bueno que te guste Bowie. Pero podrías poner un enlace a la web de la autora del dibujo, que soy yo por cierto. Gracias.
ResponderSuprimirhttp://www.jesicacichero.com